El colapso ecosistémico se hace cada vez más patente. Sus efectos, cada vez más explosivos y difíciles de negar, dan lugar a una serie de estrategias de contención por parte del Capital y del Estado con la finalidad de no modificar en lo fundamental el curso de destrucción de las condiciones necesarias para la reproducción de la vida humana y no humana. Además de la represión y cooptación, ha sido de gran importancia la construcción de narrativas que ofuscan tanto el entendimiento de las relaciones sociales presentes, como el desarrollo que ha llevado a estas. La constitución del presente es ocultada, minimizada o negada.

Las estrategias de contención y olvido son particularmente agudas con relación al tema de lo que es desechado y su acumulación, los basureros. La basura, antes que un mero resultado “natural” de los procesos de producción, es un producto histórico que estructura el territorio donde es asentada. Según explican las personas autoras de esta recopilación, la basura es un nodo central que media las relaciones del Capital con diferentes sujetos, transmutando la contradicción presente en la existencia misma de la basura en una forma de explotación y sometimiento. De ahí lo insidioso de los intentos del Capital y del Estado en ocultar la naturaleza de sus actividades, creando teoría y organización favorables a los intereses de las empresas basureras, en lo particular, así como el conjunto de la economía capitalista, en lo general. En este contexto, Producir y resistir los residuos. Miradas transnacionales y multidisciplinarias representa un nodo de investigación, trabajo y articulación política que proporciona elementos para resistir los ataques del Capital y del Estado a nivel teórico, político y organizativo.

Este recopilatorio de textos surge como un intento de operativizar y continuar las discusiones que tuvieron lugar en el “Encuentro Transdisciplinario Lo que queda: Historias entrelazadas sobre residuos en Costa Rica, Alemania, Argentina y México”, el cual fue celebrado en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica (UCR) del 8 al 10 de octubre de 2025. Lo particular del presente recopilatorio es su estructuración. A todas las personas autoras se les pidió que elaboraran un texto corto con la experiencia o punto de partida de las investigaciones a partir de las cuales desarrollaron sus ponencias y las recién mencionadas discusiones, además de la pregunta de investigación, los resultados principales, la forma en que puede ser articulada con la teoría y vivencias en torno a los residuos, así como su potencial vinculación con otras disciplinas y su posible desarrollo futuro. De esta forma, el libro contiene ejes concretos a partir de los cuales la conversación es encauzada de forma oportuna y sintética, lo que a su vez ayuda a clarificar diferencias y realizar balances de la situación de los residuos en los respectivos territorios.

Este recopilatorio cuenta con 17 capítulos en total (sin tomar en cuenta la introducción y el epílogo), los cuales cubren diferentes enfoques y perspectivas: desde el uso del arte para la experimentación teórica y la pedagogía social hasta la implementación de modelos en 3D para analizar la dispersión de partículas de cemento, pasando por proponer discusiones teóricas para avanzar el entendimiento de los residuos, así como la elaboración de contranarrativas contrapuestas al régimen actual de la basura, en articulación con la organización comunitaria. Por otro lado, introducción y epílogo muestran dos momentos del balance del encuentro y del recopilatorio mismo. Ambos dan cuenta de la necesidad de la resistencia por múltiples frentes y cómo parte de esta puede tejerse mediante el trabajo multidisciplinario, en conjunto con el cuestionamiento de la conceptualización capitalista de la basura.

Antes de continuar, deseo plantear que es posible observar que las notas de las conferencias no están agrupadas de acuerdo con criterios temáticos o de otro tipo. Si bien no es algo difícil de encontrar en documentos similares, me parece que en este caso particular sirve un propósito, el de no acotar y concluir la discusión de forma prematura. Quien lea este trabajo tendrá un mayor margen para establecer los vínculos teóricos y organizativos que le parezcan pertinentes. Con la finalidad de estructurar la revisión del conjunto del texto, dividiré la reseña en una serie de ejes en tanto articulación propia hecha a partir de este mayor margen interpretativo que acabo de mencionar, a partir del foco de cada uno de los textos del presente recopilatorio.

El primer conjunto de textos que deseo abordar es el de aquellos cuyo centro es la articulación de nuevos conceptos y rupturas dentro del panorama teórico existente en el tema de los residuos. Su finalidad, en diferentes territorios y contextos, es la de combatir todo un conjunto de conceptos, teorías y discursos que fueron producidos en torno a los intereses de las empresas basureras, pero que, en última instancia, representan un reflejo ideológico y una naturalización de la forma en que el metabolismo social del capitalismo funciona. Las personas autoras del documento cuestionan diferentes procesos y momentos de este conjunto político/teórico/ideológico de la conceptualización de los residuos, lo que permite asir la totalidad de este.

El primer capítulo que quiero traer a mención es el de “Basurero Los Laureles: aspectos sociopolíticos sobre un desastre”, de Jaime Torres Guillén. Aquí el autor, tras hacer un recorrido del estado de la cuestión en materia del estudio de la basura, explica brevemente el proceso de imposición de los basureros en el Área Metropolitana de Guadalajara, Jalisco, en lo general, y el basurero de Los Laureles, así como el proceso de lucha en contra de estos, en lo particular. Sobre la base de estas observaciones, así como las deficiencias encontradas en la revisión de literatura realizada, Torres Guillén llega a tres conclusiones: que la basura tiene un origen político, a saber, es producida por un régimen particular de esta; que la basura desencadena procesos que la hacen ingobernable; y que la basura contiene una temporalidad incógnita.

Estas conclusiones, de carácter más general, coinciden con las propuestas de otras autoras dentro de este recopilatorio. La noción del régimen de basura puede ser articulada con la tesis del capítulo “Vidas desechables: animales no humanos en la era del Wasteocene”, de María Fernanda Obando Sánchez y Wilmer Casasola Rivera, a saber, que la administración industrial de la muerte de millones de seres vivos en favor de nuestro consumo está mediada por una modalidad particular del capitalismo, el capitalismo carnista, el cual produce un estatus de desechabilidad adelantada para los animales que después son consumidos. Lo anterior vuelve obvia una conclusión común en el encuentro y en el presente recopilatorio: la basura no es un producto transhistórico que apareció de forma espontánea y natural, sino que es el resultado de una cierta estructura económica, así como decisiones políticas que culminan en ciertas formas de regimentación y estructuración del metabolismo social.

Por una parte, Eva Sabine Girot Kaufmann argumenta en “Residuos-hiper-objeto: consideraciones filosóficas acerca de la fuerza de lo subvisible” que los residuos atraviesan el conjunto de las relaciones sociales, a la vez que se vuelven un signo a partir del cual estas pueden ser reconstituidas (para su análisis) y evaluadas. Por otra parte, Girot Kaufmann retoma el concepto de “hiper-objeto” de Timothy Morton para explicar que los residuos, en particular los microplásticos, han alcanzado una ubicuidad tal que rompen las escalas temporales y espaciales. Como tal, se vuelven imposibles de controlar. Entre tanto, Susanne Schlünder hace una propuesta similar en “Literatura y/como basurología: estrategias de descontaminación en contextos costarricenses y centroamericanos”. Diversos relatos literarios centroamericanos son usados por su potencial “descontaminador” y para crear una “tipología del basuroseno” (p. 89). En el centro de este análisis se encuentra la tensión entre lo limitado e ilimitado, es decir, aquella entre el establecimiento de zonas de sacrificio concretas y sujetas a una necropolítica y la expansión física de estas a partir de las emisiones de los vertederos, las cuales alcanzan cierta ubicuidad. Con todo ello Schlünder habla de un cronotopo que socava “órdenes topográficos enteros” (p. 90). Nuevamente la ingobernabilidad de la basura y la incógnita de su temporalidad son temas centrales.

Si bien con propósitos diferentes, el capítulo de Cécile Stephanie Stehrenberger, “Narrar desde los residuos como crítica: Relatos de melones rechazados que denuncian la basurización” también emplea un concepto que llama la atención por su vinculación con la discusión de las últimas tres autoras: la “slipperyness epistémica” (p. 19), la cual surge a partir de la falta de capacidad del rastreo de las interacciones de la basura con otras sustancias a nivel molecular. La totalidad del proceso rebasa a los involucrados y vuelve a la basura un objeto imposible de gobernar.

Esta falta de control tiene múltiples aristas, una de las cuales es analizada tanto por esta última autora como por Natalia Noemí Mollenhauer en “Residuos del progreso: narrativas hidroeléctricas y basurificación en la Patagonia austral”. En concreto, ambas autoras hablan de la creación por parte del Estado y de intereses privados de narrativas que oculten, ofusquen y neutralicen social y políticamente la cuestión de la basura en un territorio dado. Debajo de etiquetas y precios ecológicos, la basura “doméstica” y el conjunto de los residuos de los procesos de agricultura industrial es “escondida a plena vista” (Stehrenberger, p. 19 y Mollenhauer, p. 25).

A partir de aquí me parece pertinente pivotar hacia aquellos textos cuya finalidad es el uso de herramientas artísticas o técnicas para criticar y romper el régimen de la basura existente. Esta variedad de enfoques es interesante, como una antesala a la exploración de ángulos de desmontaje de los discursos que legitiman la destrucción de ecosistemas, territorios y poblaciones montándose sobre el descontento y lucha en contra de este proceso mismo.

En primera instancia traigo a mención “ECOPlanet: producto, sub-producto, hiperproceso”, de Carlos A. Segura, Luis Alejandro Sánchez Rivera y Javier Peña Rodríguez. En él, los autores emplean herramientas tales como producción de imágenes tridimensionales digitales mediante inteligencia de fuentes abiertas, modelos de concentración de partículas de cemento y recogida análoga de datos, así como simulaciones de laboratorio para realizar análisis de los paisajes de cimentación producidos por la planta de producción de cemento Holcim en Aguacaliente de Cartago, Costa Rica. Estos esfuerzos técnicos no sólo sirven para proveer más herramientas a las comunidades para hacer sentido de lo que pasa en torno suyo en materias de emisiones de sustancias y residuos, sino también para contrarrestar las narrativas gubernamentales, las cuales tratan a las emisiones de la cementera como un problema ocasional y cuya temporalidad está sujeta al presente inmediato, en lugar de una concepción de un “tiempo profundo” que dé pie a visiones de largo plazo.

En el área artística, por su lado, las autoras emplean las posibilidades creativas que les son disponibles en el formato con el que estén trabajando no solo para construir a nivel físico vínculos teóricos y políticos entre conceptos, sino también para proveer de métodos y espacios concretos de análisis y organización a partir de estos. José Pablo Rojas González elabora a partir de la novela Donde nadie del escritor y académico costarricense Carlos Manuel Villalobos, dos nuevos conceptos de lucha: la necroescritura y la narr-acción. La necroescritura consiste en la recuperación del testimonio de aquellos que están sujetos a una política de muerte lenta y, como tal, sus cuerpos y sus vidas han sido sistemáticamente atacados y desechados siguiendo una lógica parecida al descarte industrial. A un nivel más práctico, Rojas González propone la construcción de narr-acciones: revisiones y balances de obras literarias y de otros textos que puedan ser de base para una articulación real.

En la recién mencionada tónica se localiza la propuesta de Verónica Capasso en “Dimensiones críticas del residuo como materialidad en el arte contemporáneo. Casos en Costa Rica y Argentina”. En ella, los desechos, que ya son en sí mismos un nodo del conjunto de las relaciones capitalistas, pueden ser resignificados y resemantizados como base de obras que también fungen como espacio pedagógico y denuncia. Las notas de Susanne Schlünder, a quien mencioné anteriormente, también contribuyen al mismo esfuerzo de usar la literatura como un medio de socavar el orden social e ideológico que apuntala la dominación bio/necropolítica por parte del Capital.

Dentro de los procesos creativos queda la cuestión de qué se usa y qué se descarta, qué queda atrás pero presente, y qué queda afuera de esta relación. Esta es la pregunta que se hace Rocío Zamora Sauma en “¿Hasta cuándo queda lo que queda?”. Dos motivos la impulsan a realizar este cuestionamiento: un montaje en la Casa de la Memoria en Medellín y un estudio de los descartes de la película El Buen Cristiano en el Centro de Capacitación Cinematográfica en México. A partir de ellos llega a una serie de conclusiones que pueden ser útiles a la hora de conceptualizar y emplear lo que es considerado residual y excedente. Concretamente y de forma sintética, es posible ver el uso de estos como una reconfiguración de su condición, así como del material no residual, en la medida en que se abre la posibilidad de explorar otras aristas de la realidad retratada en alguna instancia dada. Al hacerlo, el material empleado de forma original cobra otra posición en la construcción de cierta visión de la realidad material o simbólica que se quiere retratar. Todo esto puede ayudar a comprender de mejor manera qué efectos tiene retomar algún material documental, literario, de investigación, etcétera. Las tensiones entre lo que se había tomado originalmente, lo que quedó acotado de forma marginal y lo que quedó fuera no desaparecen, sino que cambian. Hacer algo semejante permite desarrollar ideas y recursos valiosos, con sus respectivas tensiones.

Por último, quiero referirme al conjunto de capítulos que se enfocan en exponer hallazgos de trabajo de campo, tanto con respecto a los efectos mismos de la contaminación y del régimen de desecho y control bio/necropolítico, como con relación a procesos contrapuestos a dicho régimen. Uno de ellos nos plantea la posibilidad de ver a las zonas de sacrificio más allá de espacios subyugados, ignorados y destruidos al incorporar la noción de estas en tanto espacios de resistencia y construcción de sentidos y cultura. “El ruido genera zonas de desecho”, de Sebastián A. Coto, argumenta que el ruido y las zonas residuales y no objetuales que genera no existen meramente como tales, sino que contienen elementos de producción cultural y simbólica que rebasan el sentido social del gusto de la época y territorio concretos.

Esta apertura algo abstracta que proporciona el texto de Sebastián A. Coto hacia el uso de las condiciones existentes para la organización de proyectos vecinales y comunitarios comparte la misma intención que Martha Eugenia Villavicencio Enríquez en “Granjas industriales de cerdos y cerditos pelones mexicanos: un ejemplo de procesos en contradicción en la Península de Yucatán, México”. Aquí, Villavicencio Enríquez establece un comparativo entre las prácticas ganaderas de la población local, en sus propios patios, y las granjas y mataderos industriales. La finalidad de ello es argumentar a favor del trabajo interdisciplinario y de la incorporación de otras temporalidades que se ajusten más a la realidad de prácticas comunitarias con una trascendencia centenaria, en contraposición de alguna forma de determinismo geográfico o económico, así como de reducción a cifras de rendimiento y emisiones. En el fondo, lo fundamental es la politización viva de los procesos.

Por otro lado, las notas de Carolina Quesada Cordero se focalizan casi por completo en los aspectos prácticos de la labor de las personas trabajadoras de primera línea, particularmente en el caso de incendios y quemas en los basureros mismos. Ante la expansión de lixiviados a partir del agua empleada para remediar incendios, Quesada Cordero emplea este problema para decir que es relevante considerar a la basura como un actor, antes que una mera disposición de objetos físicos. Una nueva arista de los estudios de la basura aparece.

Un contraste interesante se logra al poner lado a lado los entornos descritos en “¿Invisibles a los ojos del montañismo?”, de Amelie Müller, y “El arte de ‘piscinear’ en las tiendas de ropa americana: formas de resistencia social y económica ante el Fast Fashion en el siglo XXI”, de Pablo José Barquero Morice. En el caso de Müller, ella articula una molestia dada por la realidad detrás de los discursos ecologistas en la región de los Alpes Suizos, que es una de degradación del suelo a causa de las condiciones climáticas y bióticas en las que se encuentran las montañas de desechos que posteriormente se vuelve caro y peligroso sacar. Por otro lado, Barquero Morice explora la práctica de la población costarricense de “piscinear” en la ropa de segunda mano traída de los Estados Unidos y las diferencias sociales y culturales entre quienes asisten ahí a hacer sus compras. El performance contrasta con la práctica inmediata. No obstante, esta última tampoco carece de contradicciones y una falta de politización en la mayoría de los casos, como muestra Sindy Mora Solano en “Vínculos en la red de territorios de sacrificio en Costa Rica”, quien hace una relación de cómo la cultura de residuos de la población costarricense potencia la red de zonas de sacrificio existente. Con ello, Mora Solano amplía el entendimiento del proceso de reproducción del régimen de la basura existente en Costa Rica.

Concluyo esta sucesión de capítulos con un último, el cual presenta, indirectamente, un programa práctico para el futuro: “Valorización de residuos agroindustriales para la obtención de ingredientes alimentarios”, de Ana Mercedes Pérez. De forma sintética, la autora explica que los residuos del proceso de transporte, almacenamiento y ventas de frutas y verduras pueden ser empleados para la creación de fibra soluble y otros subproductos. Aquí se encuentra el componente técnico que aborda la cuestión de la producción y distribución y que, por tanto, sirve para complementar las propuestas técnicas y teóricas de la recopilación.

Producir y resistir los residuos, en su conjunto, proveyó de un espacio valioso para la continuación de la discusión comenzada en el foro de “Lo que queda”. La exploración de teoría que permite ordenar y analizar el régimen presente de residuos y del metabolismo social en su conjunto, así como explorar posibilidades de carácter espacial y temporal, además de incorporar el conflicto político y de intereses materiales en juego, sus estrategias de contención y ofuscamiento y la serie de discursos que las sostienen cumplió definitivamente con su propósito.

Asimismo, resulta interesante observar la existencia de una convergencia teórica entre las personas autoras de este recopilatorio, lo cual sienta bases más amplias para el trabajo común, sin por ello cerrar la posibilidad del desacuerdo y de la polémica. Los conceptos de Wasteocene de Marco Armiero, de violencia lenta de Rob Nixon, el hiperobjeto de Tim Morton, la arqueología de los residuos de William Rathje, así como la concepción de transdisciplinariedad de Basarab Nicolescu, son empleados en diferentes puntos del texto. Esto no quiere decir que exista una uniformidad teórica, antes bien las distintas bases de quienes escriben, así como sus diferencias de interpretación, contribuyen a la recién mencionada posibilidad de debate.

No obstante, un balance definitivo sólo será posible en futuras instancias de colaboración entre las personas participantes del encuentro y del recopilatorio. Representaría un avance significativo que la discusión pasara de ocurrir en paralelo a incluir interacciones, participación conjunta en algún proyecto y polémicas. Lo que es posible adelantar es que Producir y resistir los residuos representa una base sólida sobre la cual este tipo de trabajo colaborativo, realmente complejo, podría llegar a tener lugar.